El Valencia CF ha movido ficha tras el polémico gol del Espanyol en la última jornada liguera. La entidad che presentó alegaciones ante el Comité de Competición por la tarjeta amarilla que el colegiado Pulido Santana mostró a André Almeida, en una acción que derivó directamente en el tanto del empate del conjunto catalán. Lo que en principio parece una cuestión disciplinaria menor, encierra una protesta más profunda: el Valencia considera que no hubo infracción alguna y que la falta sancionada fue injusta y determinante en el marcador.
Un recurso con más carga simbólica que sancionadora
André Almeida apenas suma dos tarjetas amarillas en la presente campaña, por lo que no está en riesgo de sanción por acumulación. Sin embargo, el club ha decidido elevar su queja porque la acción tuvo consecuencias directas en el desarrollo del partido. La falta señalada en esa jugada dio origen al gol de Javi Puado, y la indignación entre los jugadores y cuerpo técnico del Valencia fue inmediata.
Carlos Corberán, técnico del equipo, defendió a su jugador tanto en el césped como en sala de prensa. “El jugador me dice que en ningún momento hay contacto, es una interpretación del árbitro”, declaró tras el encuentro. Las imágenes de la acción parecen reforzar esa tesis: el propio club ha presentado un vídeo como parte de su alegación en el que se observa que es Carlos Romero, del Espanyol, quien pisa a Almeida y no al revés.
Pulido Santana apeló a la «temeridad»
En el acta del partido, Pulido Santana no habla de contacto físico directo, sino de la supuesta «temeridad» de Almeida en su entrada al rival. Literalmente, redactó: “Por realizar una entrada a un contrario de forma temeraria en la disputa del balón”. Una frase que da al árbitro un margen interpretativo amplio, suficiente quizás para que el Comité desestime el recurso del Valencia por razones técnicas.
Este matiz es clave. Al centrarse en la intención más que en el contacto, el colegiado se cubre ante posibles reclamaciones como la presentada por el club valenciano. No obstante, desde Mestalla insisten en que la redacción del acta no se corresponde con la realidad de la jugada, ni con el impacto que tuvo en el resultado final del encuentro.
Las imágenes, pieza clave en la reclamación
Las alegaciones del Valencia se basan en imágenes que muestran con claridad, según el club, que no existió falta por parte de Almeida. En el vídeo se ve cómo el jugador portugués intenta disputar el balón, pero es Carlos Romero quien termina pisando al mediocentro valencianista. Para el club, este detalle es suficiente para solicitar la anulación de la tarjeta amarilla y, por extensión, cuestionar la validez del libre indirecto que propició el gol del Espanyol.
Aunque la reclamación no podrá alterar el resultado final, el Valencia busca con este gesto sentar un precedente y enviar un mensaje claro: no aceptará decisiones arbitrales que considere injustas sin recurrir a las instancias correspondientes.
¿Qué puede decidir Competición?
El Comité de Competición ahora deberá analizar tanto el acta arbitral como las pruebas presentadas por el club. Si considera que las imágenes desmienten de forma clara la versión del colegiado, podría anular la amonestación. Sin embargo, en la mayoría de casos en los que se apela a decisiones basadas en la interpretación del árbitro, el organismo suele respaldar lo redactado en el acta.
En cualquier caso, la resolución tendrá más impacto simbólico que práctico. Almeida no está al borde de una sanción y el gol del Espanyol ya está escrito en el acta del partido. Pero para el Valencia, el gesto es importante: es una forma de proteger a sus jugadores, exigir justicia y mantener su autoridad en los despachos, no solo en el campo.
Un capítulo más en la temporada de polémicas arbitrales
Este episodio se suma a una larga lista de decisiones arbitrales cuestionadas durante la temporada 2024-2025. La tecnología VAR y las imágenes televisivas han hecho que los clubes cada vez estén más dispuestos a impugnar decisiones que consideran erróneas. Y aunque pocas veces estos recursos prosperan, sí sirven para visibilizar errores arbitrales y presionar para que los criterios se unifiquen.
El Valencia, por su parte, continuará defendiendo la inocencia de André Almeida en esta acción y espera que el Comité de Competición actúe con imparcialidad. En un campeonato tan ajustado como el actual, cualquier detalle puede marcar la diferencia.